El ego construye muros (A propósito de Pink Floyd – The Wall)

Publicado: febrero 22, 2012 en General

Con la perspectiva que da el contar más de 36 inviernos se advierte la necesidad de reconocer que muchas carencias y necesidades espirituales han sido construidas en la niñez más tierna. Todo lo que alguna vez resultaba ser una sensación remota adquiere el sentido que entrega la perspectiva del tiempo  y modifica la percepción que se tiene del Yo, del Ego, del Ombligo presente. Pretender soslayar esta certeza es inoficioso, el muro que has construido se encuentra hecho de granito, y cobra mayor dramatismo el saber que otros intentaron derribarlo sin mayores resultados, nada resulta más deprimente que comprobar que pasarán otras 3 décadas para confirmar que aquel muro construido desde tus primeros años está hecho sin contrapesos ni precariedades y sólo puedes derribarlo en otro tiempo, con otras experiencias, con otras geografías, o sin todas ellas al fin, pero desde una realidad completamente nueva, tal vez menos intencionada pero nueva al fin. El film da cuenta de la miserable condición del ser humano común, sin mayores recursos, con escaso talento, que ha debido recorrer un camino preestablecido por su madre, sus parejas, la escuela, el gobierno, la vida misma. No aparece directamente la economía, la iglesia, las geografías, ni los (anti) valores pero son el ‘complemento que confirma la regla’, el muro se construye a sí mismo porque está construido desde la concepción original. Deprimente y egocéntrica secuencia de traumas infanto-juveniles nos cerciorizan del destino inapelable que nos deviene. Egocéntricas son todas las experiencias allí puestas, le ocurrieron a Roger en su niñez cuando su ex imperio británico defendió su soberano capitalismo del ataque nazi a punta de sangre, sudor y lágrimas. En este lado del mundo fueron otros los ladrillos usados para construir los muros, a fin de cuentas el muro es el mismo pero separando y limitando sueños de diferente calibre y color. El propósito del film no es otro que recordarnos la justa medida que nos cabe a los seres humanos en este mundo: la de un ser pensante que convierte su máxima capacidad en gusanos tirados a la basura por todos los albañiles de la desesperanza y la monserga del camino correcto y las obligaciones de la vida;  las miserias humanas reflejan un devenir histórico aplastante que subyuga, limita, detiene y confirma que todo lo que haces, incluso el ocio mal servido, no cuentan para ser ni sentir que la vida tiene sentido. ¿Qué metáfora mejor lograda que la de la carne molida hecha de niños? ¿O el ‘maestro’ segando talentos? ¿O la estupidez de la guerra? ¿O el delirio nazi con razas superiores? ¿O la justicia representada en un culo dentado? La música induce a escarbar además en el subconsciente para confirmar con sus letras  decadentes que el camino es pesado y difícil. ‘Esto te ayudará a seguir con el show’, ‘Por qué corrimos en busca de regugio’, ‘y los gusanos le comían el cerebro’…Todo apunta a la corrosión y la aceptación de que no hay mucho que hacer más que romper el muro a suicidas cabezazos. No tienes más que escarbar… y divididos caeremos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s